
Muchas veces hemos asistido a extensos análisis acerca de lo que se debe hacer en materia económica, sobre todo de supuestos expertos y tecnócratas que en definitiva han demostrado que nada aportan al desarrollo global y mucho ayudan a las corporaciones financieras multinacionales a enriquecer sus cuentas. La actual crisis financiera mundial ha demostrado que no en todos los casos las fórmulas matemáticas aplicadas a la economía son garantía de procesos exitosos y armónicos, muy por el contrario han generado severas depresiones e inestabilidad generalizada. Así lo refleja el fluctuante movimiento de las bolsas de valores mundiales y que se han movido en pronunciada tendencia a la baja a pesar de los esfuerzos del gobierno de los Estados Unidos con cifras que superan varias veces la que supo ser la deuda externa argentina y que escandalizara a los paises del primer mundo y colocara a nuestro país entre los de mayor riesgo del mundo. Recién ante el anuncio de la Unión Europea de Naciones de realizar un aporte aún mayor al Norteamericano se vivieron dos días de un bálsamo bursátil que duró muy poco, ya que nuevamente hoy las bolsas operaron con fuertes caídas.
Ahora bien, desde el ARI Entre Ríos consideramos fundamental no dejar pasar un solo instante y reaccionar en dirección a proteger las fuentes de trabajo, garantizar el acceso al crédito (sobre todo el destinado a incrementar niveles de producción y a la obtención de la vivienda familiar) y en forma perentoria apuntalar y acompañar aquellos ciudadanos argentinos que se encuentran en mayor estado de vulnerabilidad y ven con enorme pesar la imposibilidad de acercar el alimento a la mesa familiar día tras día. Estos deberían ser de una buena vez los principios que rigieran la economía del mundo, ya que bien sabido es que, con los exorbitantes montos que han desembolsado y siguen inyectando en los mercados financieros las distintas potencias del mundo, se habría solucionado varias veces el hambre en el mundo entero. Es hora de considerar una verdadera y equitativa distribución de la riqueza en la que la inclusión social sea un objetivo irrenunciable en toda mesa de negociación y elaboración de presupuestos de desarrollo, local o global. Este es uno de los pilares fundamentales que sostienen el accionar del ARI y el trabajo de su gente allí donde sea que se encuentre.
Juan Pablo Navarret

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